Cuando te crías en un pueblo te acostumbrás a escuchar cosas sobre vos, que ni vos sabías. No tengo intenciones de naturalizar esa maldita costumbre del puterío barato, pero sí de darles algún que otro tip para sobrevivirlo estoicamente. Es que cuando una es chica, inexperta y bastante más boluda que ahora, esas cosas te joden. Si lo permitís, te aniquilan la confianza, te debilitan la personalidad y te dinamitan la cabeza - o la parte de ella que usás en la adolescencia- que convengamos, es bastante limitada. ¡OJO! Que no digo que sea sencillo que aún virgen, el inconsciente colectivo te vea en orgías y fiestas negras. Pero justamente ahí está la clave del éxito. Es que existe una realidad paralela elaborada por mentes pequeñas, de gente pequeña, con vidas pequeñas, de las que nunca nadie va a hablar; que se dedica a fantasear con vidas ajenas. Por supuesto, mucho más interesantes que la de ellos. Te das cuenta que esto ocurre cuando demasiada gente de la que n...